Bővebb ismertető
Al oír el nombre de Hungría, en la mente de un extranjero pueden surgir asociaciones de muy variada índole, detalles geográficos, etnográficos y de estadística, así como acontecimientos históricos; ese nombre puede hacer brotar, igualmente, sentimientos e interés. Hay quien, al encontrarse con él por primera vez, ni siquiera puede situar nuestro país en el mapa de Europa (si bien se halla a-proximadamente en el centro de ella); hay quien, basándose en algo oído, en relatos o en lecturas, lo asocia en seguida a una imagen; y hay otros que viven en su proximidad, o hasta dentro de sus fronteras, y la conocen a fondo. Es pues, una escala de juicios (y de prejuicios) completamente abierta, y son las experiencias, el interés, la cultura, los conocimientos y otros mil factores los que determinan en qué grado de la escala nos hallamos. Hungría es un fenómeno material e intelectual que existe desde hace ya más de mil anos y que si bien podría quedar determinado desde
fuera a base de algunos datos (actualmente tiene una extensión de 93.032 km^ y cuenta con 10.500.000 habitantes), esto, empero, distaría mucho de dar cuenta de sus peculiaridades, y constituye una cuestión qué es lo que, efectivamente, podemos considerar como tales. Sus paisajes carecen de espectaculares rasgos, a excepción quizás, de la tantas veces mencionada puszta, que con sus espejismos visibles algunas veces, se extiende por la Gran Llanura húngara, y los parques nacionales de Hortobágy y Kiskunság; el resto de nuestro país ofrece un paisaje con colinas y suaves montanas. Abunda, por el contrario, en ríos, riachuelos y, con frecuencia, en manantiales de efectos medicinales, muy apreciados ya por los legionarios del Imperio Romano que acampaban por estas tierras (y le dieron el nombre de Aquincum, evocador de aguas abundantes, a la sede de la provincia de Panonia situada a orillas del Danubio, hoy dentro de la demarcación de la capital). Empotradas en