Bővebb ismertető
Las bodas de oro
Fue durante las bodas de oro de la reina Victoria cuando los acontecimientos tomaron un giro dramático y cambiaron completamente el curso de mi vida. Por entonces yo solo tenía catorce anos, y aunque aquellos graves sucesos tenían lugar a mi alrededor —y yo misma desempenaba un papel en ellos—, no fui consciente de su importancia hasta mucho después. Era como si los mirase a través de un vidrio empanado: los veía, pero no comprendía su trascendencia.
A los ojos de un observador superficial, nuestra familia habría parecido afortunada. Pero ?con qué frecuencia son las cosas lo que parecen? Éramos lo que se denomina «gente acomodada». Nuestra residencia de Londres se hallaba situada en una plaza de moda, no lejos de Hyde Park; nuestra confortable vida era regida por Wilkinson, el mayordomo, y por la senora Winch, el ama de llaves, entre quienes existía un perpetuo estado de neutralidad armada, pues cada uno ansiaba alcanzar superioridad sobre el otro. A primera hora de la manana, antes de que nosotros nos levantásemos, los miembros más modestos de la servidumbre andaban en silencio de un lado para otro, quitando de las chimeneas los restos de los fuegos del día anterior, limpiando el polvo, sacando brillo a los muebles, calentando agua, de modo que, cuando nos levantábamos, nos estaba esperando todo cuanto necesitábamos, como por arte de magia. Los criados sabían bien que a