Bővebb ismertető
La Casa de la SedaTan pronto cómo dejé atrás la infancia, enmpecé a pensar que mi presencia en la Casa de la Seda era un tanto misteriosa. Me sentía apasionadamente unida a aquel lugar y, sin embargo, era consciente de no pertenecer del todo a él.La casa era para mí una fuente de sorpresas. Me gustaba evocar todas las cosas que allí habían ocurrido y a todas las personas que en ella habían morado a lo largo de aquellos siglos.Cierto que, en todo ese tiempo, había cambiado bastante. La reformaron los Sallonger cuando un antepasado de sir Francis la compró hacía poco más de cien anos. Fue él quien la rebautizó como Casa de la Seda , nombre de lo más incongruente aunque tuviera su explicación. Philip Sallonger, que compartía mi interés por la casa, me mostró un día unos viejos papeles en los que la mansión aparecía nombrada como el Pabellón de Caza del Rey. Pero ?de qué rey?, me preguntaba yo. ?Acaso habría pasado por allí el malvado Guillermo el Rojo? ?O quizá su padre, el mismísimo Guillermo el Conquistador? A los normandos les gustaban los bosques y eran amantes de la caza Pero eso era remontarse demasiado atrás en el tiempo.Se alzaba orgullosamente en aquel paraje como si los árboles se hubieran retirado para dejarle sitio. Había jardines que sin duda databan de la época de los Tudor, como aquel de muretes de rojo ladrillo cercando los parterres de césped en torno a un estanque coronado por una estatua de Hermes a punto de alzar el vuelo.Pero el bosque la rodeaba por todas partes. Desde las ventanas más altas podían verse los robles soberbios, las